domingo, 22 de julio de 2012

¿Deberías aceptar una relación a distancia?

amor-a-distancia
Una de las cosas peores que pueden pasarte por internet es verte enredado en una relación a distancia. No importa si la otra persona es sincera o no, el resultado final casi siempre es el cansancio, la pérdida y el dolor. Cuanto más tiempo se prolongue la relación, mayor será el daño y el baldón que deje en tu vida. Una relación a distancia es como ver programas de cocina cuando se tiene verdadera hambre, como ver la felicidad detrás de un cristal. Aprende las fases por las que pasan estas relaciones y podrás detectar si te puedes ver envuelto en una de ellas:

Fase 0: toma de contacto:
Las dos personas toman contacto por algún motivo y automáticamente surge el interés normal. Las cosas de otro país o de otra región son más interesantes, todo es nuevo. A través de los ojos de tu nueva amistad puedes sentirte en otro lugar, alejarte de la rutina y la presión diarias. Hay un continuo pasar de información entre uno y otro. Se ha creado una nueva amistad. Esta amistad empezará a tornarse en maligna en la siguiente fase, pero de momento todavía se puede hablar a los amigos de ello: "conozco a una chica de Argentina", "hablo a veces con un chico italiano". La mayoría de amistades de internet nunca pasan de ahí, pero a veces sucede que las dos personas se encuentran en un momento emocional propicio y salta esa famosa "chispa". Si ninguno de los dos entiende que esta fase previa es la última oportunidad para evitarse problemas, tal vez pasen a la fase siguiente.

Fase 1: proceso de adicción:
Ya el incentivo para hablar no es tanto la curiosidad sino la satisfacción emocional. Se lo reconozcan el uno al otro o no, se ha creado un vínculo que va creciendo lentamente. Se ocultan los sentimientos tal vez entre ellos y seguramente a su círculo de amistades. Ya no es bonito de contar, ya es fácil que alguien los prevenga frente a la peligrosidad de su juego, pero la satisfacción emocional que se propician el uno al otro es tan fuerte, les alivia tanto el dolor cotidiano, que el proceso seguirá su curso. Por el momento, todo son buenos sentimientos, buenas palabras, alegría y un simulacro de diversión. Pronto empiezan a surgir los planes para verse, que no incluyen un plan a largo plazo o si lo incluyen es de forma más bien fantasiosa e irrealista.

Fase 2: desgaste:
El problema de la relación telemática es que el estímulo mental se produce, pero no así la satisfacción real y física. Entonces, el deseo nunca saciado se va acumulando hasta que genera internamente sentimientos venenosos. El principal son los celos, porque el no tener acceso a la otra persona, el vivir toda la relación únicamente a través de sus palabras, siempre da un sensación de opacidad e indefensión. En la fase anterior este hecho no ocasionaba problemas porque la alegría inicial lo tapaba, pero ahora que la relación ha empezado su desgaste, los celos pueden crecer como verdaderos monstruos. A veces también una de las dos partes ha estado edulcorando su realidad, o directamente mintiendo, para retener a la otra persona a su lado, lo que bloqueará la evolución de la relación porque esa persona sabe que el encuentro en persona será el final de todo. Estas relaciones basadas en mentiras nunca pasarán a la siguiente fase, por lo que paradójicamente hacen menos daño, todavía se podrán revertir sin demasiados problemas.

Fase 3: encuentro:
La relación llega al punto que los enamorados entienden como decisivo. Normalmente se tiende a creer que toda la relación que se ha montado puede acabar ahí, pero esto rara vez ocurre. Si las fotos que se han mostrado son verdaderas, si no ha habido muchas mentiras, la relación seguirá. Esto para los enamorados es un alivio, creen que se ha superado una fase y que se está al principio de lo bueno. Pero la realidad es que en pocas horas volverán al ordenador y las insatisfacciones y el dolor seguirán. Se planeará un encuentro y el siguiente, y el siguiente. Esta fase puede durar meses o años, es la fase más dura y menos reversible. Cuando se ha llegado hasta aquí, solamente hay dos opciones: abandonar un amor en pleno desarrollo, lo que causa todo el dolor y toda la pérdida de una relación importante, o avanzar hacia la siguiente fase, la de la convivencia forzosa.

Fase 4: convivencia:
Una relación a distancia no entiende de términos medios. O la "pareja" no está nunca contigo, o alguno de los dos se muda, lo que obviamente aboca a una convivencia. Esta tan anhelada convivencia puede ser el final y solución del problema, y en algunas ocasiones así es, pero las malas condiciones de esa convivencia son evidentes: alguien ha dejado su puesto de trabajo, su familia, sus amigos y su ámbito simplemente para estar con una persona. Antes o después las crisis de pareja, que todo el mundo tiene, invitan a volver al lugar de origen, donde se tienen todos los demás elementos de la felicidad. Esta pareja artificial y trasplantada no suele sobrevivir a las crisis, y si lo hace es con muchas renuncias por parte de uno de los dos.

Fase 5: separación:
Como la mayoría de relaciones, la relación a distancia cubre su ciclo y termina antes o después. Aquí pueden ocurrir dos cosas: la persona desplazada decide mantenerse en el lugar que no es el suyo por motivos de trabajo o para poder ver a sus hijos, o esa persona decide volver a su lugar de origen, dejando tal vez hijos o empleo. Cualquiera de las dos situaciones es francamente mala y purga el pecado original de una relación que se ha establecido con bases inadecuadas.

La conclusión de todo esto es que internet es una herramienta que se ha de saber utilizar. El concepto de "flechazo", de quedar arrebatado por una imagen que nos construimos en nuestra mente, no se combina bien con internet. Hay que saber dejar pasar a aquellas personas que, por mucho que nos atraigan, viven lejos de nosotros. Y sobre todo, hay que exponerse lo mínimo indispensable a situaciones que puedan abocar a este tipo de relación. La búsqueda de pareja por internet puede cambiar para bien nuestra vida, pero sólo debe hacerse con personas que vivan cerca.
Alberto Noguera

No hay comentarios.: