jueves, 25 de septiembre de 2014

Xango: anatomía de un fraude potencial

Me gustaría saber como les va a esas personas que me invitaron, si siguen en el negocio, ó si ya lo abandonaron. Este relato NO es mío, pero no difiere mucho de lo que viví.



 
El sábado pasado fui con Pilar a una reunión de una amiga suya. Aparentemente dicha amiga tenía una propuesta de un espectáculo o algo por el estilo. Así que nos apersonamos. Era una reunión que parecía normal, papitas, refresco, postres, comida, etc. Uno de los convidados, llamado Eric, nos hizo plática. Me preguntó a qué me dedicaba. Le dije que era físico y le comenté que era una de las ciencias más fascinantes. Platicamos de algunos efectos sorprendentes de la física (el efecto túnel, por ejemplo), y tarde o temprano la plática caminó por otros terrenos.
Éramos unas 15 a 20 personas, quizás. Uno de ellos, un señor que se llamaba ¡Manuel López! (que no era yo, desde luego), de Yucatán, que venía con su mujer. Había además una señora que llegó tarde pero que después supe, su hija estaba ahí también. En fin, después de mucho esperar y de plática baladí, empezó la reunión. Nos entregaron unas fotocopias engrapadas. la primera decía en inglés algo así como "The Creactive". Las demás hojas hablaban de antioxidantes. Había un artículo de Donald Trumph sobre el negocio de redes, etc. Nada de las fotocopias hablaban de ninguna propuesta artística.

En fin, que Eric empezó la plática sobre el valor de los antioxidantes en la salud. Dijo que hacía tres años estaba en una empresa que vendía jugo de mangostán, la cual parece ser maravillosa como antioxidante.
Entonces el hombre empezó con una serie de testimoniales sobre gente con problemas de salud. Dijo que Xango era el nombre del jugo que unos canadienses, creo que ahora radicados en Utah, EEUU, habían visto las maravillosas propiedades curativas del mangostán y entonces habían decidido a comercializarlo. Cuando Eric entró al negocio dijo que encontró al padre de un amigo suyo con problemas de salud específicos (que no recuerdo cuáles eran exactamente). Eric le regaló una botella de Xango y se olvidó del asunto. A los tres días el enfermo le habló para decirle que qué le había dado en ese jugo, que le estaba haciendo sentirse muy bien. Otras experiencias testimoniales incluían problemas circulatorios, diabetes, glaucoma, etc.

Entonces Eric nos habló de las oportunidades de negocios con Xango. ¿No le gustaría a usted ganar -digamos- 8 mil pesos sin hacer nada mes a mes? Preguntaba. ¿A quién no le caería mal hacerse de un dinero extra casi sin esfuerzo? decía. Eric indicó que él llevaba tres años y medio en este negocio, que tenía regalías aseguradas mes a mes prácticamente de por vida.

Nos dieron entonces a probar el dichoso jugo en unos pequeños vasitos de plástico. Es un jugo que sabe como a ciruela. No sabe mal y después supe que contiene fresa, pera y otras frutas.

Una vez que creyó Eric que había convencido con su argumentación indicó que quien le quisiese entrar al asunto tenía que comprar 8 botellas de Xango para empezar. El costo, poco menos de 3000 pesos. Para minimizar esa cifra le preguntó a alguien que tiene un pequeño restaurante cuánto tenía que gastar mensualmente por gastos fijos ¿más de 3000 pesos? ¿verdad? Pues bien, por si fuera poco esto, Eric insistió en que esto no era un gasto, sino una inversión.

Entonces nos habló del método multinivel de regalías. De acuerdo a la cantidad que uno venda de ese jugó puede hacer desde 13 dólares por mes hasta cantidades que oscilan en los 20,000 dólares, si no me equivoco. Sus explicaciones del método multinivel no me quedaron del todo claras, pero como iba de observador, no quise preguntar.

Cuando terminó Eric de hablar me preguntó a bocajarro "qué pensaba yo, el físico, de todo esto". Entonces le tuve que decir que me parecía de entrada un negocio con visos fraudulentos. Los sistemas multinivel son perversos, en donde unos pocos ganan mucho y los demás -si ganan- lo hacen en proporciones ínfimas. Eric dijo que esto no era fraudulento. Entonces le dije que en general -fraudulento o no- los beneficios de la mayoría de los que entran en estos esquemas multinivel son escasos.

Igualmente le indiqué que todo el sistema me parecía perverso. Él estaba ahí para reclutar vendedores, cosa que negó. Me dijo que era una oportunidad de negocios. Le repetí que -al final del día- él necesitaba reclutar esos vendedores o como les quiera llamar porque así incrementaba sus ganancias en esta cadena multinivel. Entonces Eric me dijo que él no era un vendedor de jugos, sino que era promotor de todo un esquema de negocios. Insistió entonces en los beneficios.

No faltó quien le entró al asunto. Yo terminé diciendo que no estaba ahí en plan de acusar a nadie y que cada quien era libre de hacer lo que quisiese con su dinero. Como me pidieron mi opinión la di y eso era lo que pensaba. Mi tocayo dijo que respetaba profundamente mi opinión, pero que él sí le entraría porque su mujer tenía algunas dolencias. Le interesaba más la salud de su esposa que las posibles ganancias de vender este producto.

Eric, a todo esto, indicó a los posibles interesados en el producto, que no hablasen del mismo a sus amigos, no sin antes parsar por un período de 3 días de capacitación, para enseñarles cómo aproximar el producto a sus familiares y amigos. Igualmente en algún momento se le salió el decir que no faltaba gente que era incrédula y que a esos había que tratarlos aparte. El asunto es que estas reuniones (parecidas a las que hace Amway, entre otras empresas multinivel), tenían que ser así, es decir, no decirle nada a los invitados para que no dejasen de ir, pues si les indicaban que les iban a hablar de un producto milagroso y de un esquema multinivel más de uno pensaría que es fraude y no irían.

El punto aquí es que los elementos de este "negocio" son muy simples:
  • Un producto cuasi milagroso. Todos tenemos problemas de salud, algunos sencillos, simples, temporales y otros crónicos. Xango parece ser la cura milagrosa a cuanto mal hay.
  • Un esquema en donde el promotor, en este caso Eric, nos hablará de ganancias, de dinero, de los miles de millones que hace la empresa que produce el jugo ese, en este caso y por ende, las posibilidades de que usted y yo hagamos mucho dinero, aunque esas cantidades no sean esos miles de millones, evidentemente.
  • Indique fuentes científicas (o pseudocientíficas) que pueden hallarse en Internet. Nadie las consultará de todas maneras.
Cabe señalar que la Administración de Alimentos y Drogas de los EEUU (FDA por sus siglas en inglés), envió una carta de advertencia a Xango LLC International, en respuesta a la promoción que hace la compañía sobre que el jugo Xango puede servir como una medicina, en violación al acta federal de comida, drogas y cosméticos [ver aquí], alegando que puede tratar o curar varias enfermedades. La carta de la agencia advierte que el jugo Xango no ha sido probado en su eficacia y seguridad y que como una nueva droga no puede ser vendida legalmente en los EEUU sin la aprobación de la FDA por lo que la empresa podría enfrentar acciones legales, incluyendo la suspensión de su negocio. Bajo las reglas de la FDA, Xango LLC, como fabricante, debe ser responsable de satisfacer criterios científicos para probar sus alegatos de que su producto mejora la salud. Para septiembre del 2008 el caso estaba aún abierto.

En términos reales Xango es meramente un suplemento alimenticio y ya. Como tal probablemente no se podría vender a casi 35 dólares la botella. Por ello al atribuírsele propiedades sanitarias, el costo puede incrementarse porque bien sabemos que la salud no tiene precio.
Curiosamente Eric, cuando terminé de decirle lo que pensaba me dijo: "sugiero le eches un vistazo a estos sitios bla bla bla, para que te enteres de los beneficios de Xango". Entonces le repliqué: "con tus mismas palabras te digo que averigües lo que es la bola sucia de nieve, es decir, este esquema piramidal, para que veas que todos los esquemas multiniveles son perversos per se".

Eric entonces dijo algo así como "pongamos música, ¿no?" y con ello dio por terminada la reunión. en lo que restó de la misma no se acercó más a hablar conmigo. Le debo haber caído como patada en el hígado.

Cabe señalar que el argumento de tener el elixir mágico, la solución para todas las enfermedades, el producto milagroso, debe hacernos ya sospechar. No existe semejante cosa, sin importar lo que nos digan estos promotores geniales. Hay unos pocos que saben que la naturaleza humana es ingenua y tenderá a creer cualquier por más absurda que parezca, si se le sabe argumentar. Dicen que nace un tonto cada segundo y sí, estoy convencido que ante la posibilidad de riquezas sin trabajar, de beneficios evidentemente exorbitantes, así como la posibilidad de curarse o curar a los familiares más queridos de las enfermedades que tengan, tenderemos a creer cualquier vivales que lo que busca en realidad es incrementar su base de vendedores (aka promotores), para llevar agua a su molino.

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