lunes, 23 de mayo de 2011

La Cocina Mágica

altruismo

Imagina que tienes en tu casa una cocina mágica, que te proporciona la cantidad de comida que desees de cualquier comida del mundo. Nunca te preocupas de lo que vas a comer y que puedes servir en la mesa cualquier cosa...

Un día alguien llama a tu puerta, abres y te encuentras a una persona con una pizza en las manos, te mira y te dice: "Oye, ¿ves esta pizza? Te la doy si me permites controlar tu vida, sólo tienes que hacer lo que yo quiera. Y nunca te morirás de hambre porque yo te traeré una pizza cada día. Lo único que tienes que hacer es ser "buen@ conmigo".


¿Te imaginas tu reacción? Sólo con pedírselo a tu cocina obtendrás la misma pizza o incluso mejor, y esa persona te está ofreciendo comida a cambio de que hagas lo que ella quiera. Lógicamente te echarás a reír y le dirás:"¡No, gracias! No necesito comida; tengo toda la que quiero. Entra y te daré de comer sin pedirte nada a cambio, pero no voy a hacer lo que me pides. No me voy a dejar manipular a cambio de una pizza". 


El estado de carencia
Ahora imagínate lo contrario: Llevas varias semanas sin probar bocado. Estás muerto de hambre y no tienes dinero para comprar comida. Entonces llega esa persona con la pizza y te dice: "Oye, aquí hay comida, te la puedes comer si haces sencillamente lo que yo quiero." Hueles el aroma que desprende y estás hambriento. Decides aceptar y hacer cualquier cosa que esa persona te pida. Tras hincarle el diente, la persona te dice: "Si quieres más, te daré más, pero tendrás que seguir haciendo lo que yo quiera."


El dramón
Hoy has comido pero mañana quizás no tengas que llevarte a la boca, de modo que accedes a hacer todo lo que puedas para conseguir la comida. Y estás decidido a convertirte en un esclavo a cambio de la pizza, porque la necesitas y no la tienes. No obstante, pasado algún tiempo empiezas a tener tus dudas, piensas "¿Qué voy a hacer si no me trae la pizza? No seré capaz de vivir sin ella. Y si mi pareja decide darle MI pizza a otra persona?


EL SIGNIFICADO REAL
Ahora imagínate que en lugar de comida estábamos hablando de AMOR. El amor que hay en tu corazón es abundante. Tienes amor no sólo para ti sino para el mundo entero. Amas tanto que no "necesitas" el amor de nadie. Compartes el amor sin condiciones, no te gusta el "si..." Eres millonario en amor y si alguien llama a tu puerta y te dice:"Oye, aquí tengo amor para ti, te lo daré si haces lo que yo quiero",¿cuál será tu reacción? Te reirás y dirás: "Gracias, pero no necesito ese tipo de "amor". Tengo Amor aquí en mi corazón, sólo que mejor y más grande, y comparto mi amor solo por el goce que siento en ello”.


Pero que ocurrirá si estás hambriento de amor, si no has desarrollado ese amor en tu corazón, y alguien viene y te dice:"¿Quieres un poco de amor? Te lo ofrezco a cambio de que hagas lo que yo pida". De ser así, una vez lo hayas probado harás todo lo que puedas para conservarlo. Es posible que te sientas tan necesitado que hasta vendas tú alma para conseguir sólo un poco de atención.

VE:  "La maestría del amor" de Miguel Ruiz

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